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Cómo saber si un estudio es seguro

En Bogotá tatuar está regulado. La mayoría de la gente no sabe qué puede exigir, y por eso no lo exige. Esta es la lista.

8 de septiembre de 20268 min de lectura

Tatuar en Bogotá no es una actividad libre. Está regulada por el Acuerdo 103 de 2003 y la Secretaría Distrital de Salud tiene una lista de chequeo pública con la que evalúa a los establecimientos. Casi nadie la ha leído, incluidos varios que tatúan.

Lo bueno es que la mayoría de lo que exige la norma se puede verificar a simple vista, sin ser experto. Esto es lo que puedes mirar.

Un error que se repite mucho. Muchos artículos citan la Resolución 2827 de 2006 como “la norma de los tatuajes”. No lo es: ese documento es el manual de bioseguridad para actividades cosméticas —peluquería, manicure, depilación— y no menciona tatuaje ni piercing. Si un estudio cita esa resolución como su respaldo, no leyó la norma que le aplica.

Lo que la norma exige en Bogotá

Registro ante la Secretaría de Salud

Es obligatorio antes de operar. Se tramita ante la Secretaría Distrital de Salud. Puedes preguntarlo directamente: un estudio en regla responde sin incomodarse.

Material estéril y de un solo uso

Las agujas deben ser desechables y contar con registro INVIMA vigente. Los jabones, tintas y pigmentos se dosifican con aplicadores estériles desechables, no metiendo el mismo recipiente en varias sesiones.

La parte que te toca verificar: el empaque de la aguja se abre delante tuyo. Si ya estaba abierta cuando llegaste, esa es toda la conversación.

Barrera y asepsia

Lavado de manos antes y después, guantes nuevos por cliente, tapabocas, y superficies cubiertas con barrera desechable que se cambia entre personas: máquina, cable, atomizador, lámpara, mesa.

Vacunación del tatuador

La norma exige esquema completo, incluida hepatitis B, toxoide tetánico e influenza anual. Es un requisito verificable y casi nadie pregunta por él.

Manejo de residuos

Los cortopunzantes van a guardián rígido, no a la caneca. Si ves agujas en una bolsa de basura común, el problema es más grande que esa bolsa.

Consentimiento informado

Debe existir, por escrito, y debe explicar riesgos y cuidados. No es un trámite decorativo: es la constancia de que te informaron.

Lo que la norma prohíbe

Tu lista de cinco minutos

Lo que se puede confirmar el día de la cita, sin conocimientos técnicos:

  1. ¿El empaque de la aguja se abrió frente a ti?
  2. ¿El tatuador se lavó las manos y se puso guantes nuevos después de tocar el celular, la puerta o el dinero?
  3. ¿La máquina, el cable y la lámpara están cubiertos con plástico limpio?
  4. ¿Hay un guardián rígido para agujas a la vista?
  5. ¿Te dieron consentimiento informado e instrucciones de cuidado por escrito?
  6. ¿El espacio tiene lavamanos y agua corriente?
  7. ¿Te dijeron el nombre del pigmento que van a usar, o al menos pueden mostrarte el frasco?

Si algo de esto falta, no hace falta discutir. Se pierde el abono y se gana lo demás.

Sobre las tintas

Acá hay que ser preciso porque circula mucha información equivocada.

En Colombia no encontré una norma que exija registro sanitario específico para las tintas de tatuaje como categoría propia, ni una lista oficial de pigmentos prohibidos. Lo que sí exige la autoevaluación distrital es que las agujas tengan registro INVIMA y que los pigmentos se manipulen con material estéril desechable.

En la Unión Europea sí existe esa lista: desde enero de 2022 el reglamento REACH restringió más de 90 sustancias en tintas de tatuaje, y desde enero de 2023 quedaron restringidos los pigmentos Blue 15:3 y Green 7. Esa norma no aplica en Colombia. Pero saber que existe te da una pregunta útil: de dónde viene la tinta y si el estudio puede mostrarte la marca y el lote.

Fuera de Bogotá

Este marco es distrital. Asuntos Legales señala que Bogotá es prácticamente la única ciudad con regulación clara, y que en el resto del país depende de cada gobernación o alcaldía. Si te vas a tatuar en otra ciudad, la lista de cinco minutos sigue sirviendo aunque el respaldo normativo sea más débil.

Por qué esto importa más que el precio

Un tatuaje mal hecho se corrige. Una hepatitis no.

La diferencia entre un estudio en regla y uno que no lo está no se ve en la foto del primer día, y por eso el precio termina decidiendo. Vale la pena invertir cinco minutos en mirar antes de sentarse.

Fuentes

  1. Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, Autoevaluación de tatuajes y piercing, versión 1, aprobada el 9 de octubre de 2023 — lista de chequeo oficial con la que se evalúa un estudio en Bogotá.
  2. Concejo de Bogotá, Acuerdo 103 de 2003 — marco distrital para establecimientos de tatuaje y piercing.
  3. Infobae, requisitos para abrir un establecimiento de tatuajes en Bogotá.
  4. Asuntos Legales, “Así se regulan los estudios de tatuajes en el país” — sanciones y alcance nacional.

Pregunta lo que quieras antes de reservar

Cualquier estudio que se moleste porque preguntas por bioseguridad te acaba de dar la respuesta.

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